miércoles, 23 de junio de 2010

Cazón margariteño y tostones


Al principio estaba reacia a comer tiburón, no solo por su condición, además por la preparación, no suelo comer pescado preparado con salsas o vegetales. Sin embargo, tanto mi marido como mi amiga venezolana, por quien obtuve la receta, me convencieron de comprar tollo y prepararlo.
Lo único que me animaba era el nombre, en realidad, de donde proviene el plato, pues me recuerda a mi luna de miel.
Teniendo en cuenta en que no estaba del todo convencida de aquello, decidí invitar a mis suegros y a mis padres a degustar tal receta. Esto con el fin de acabar pronto con aquel aterrador animal marino...

Ahora comparto con ustedes mi cazón margariteño, digo "mi" porque obvié algunos productos de la receta original (pimentones y ajís), más por petición de mi marido que mío. Los detesta, por eso a cambio, agregué tomates.

Ingredientes:
1 kilo de tollo
1/2 taza de aceite de oliva
1 limón (zumo)
6 ajos machacados
4 cebollas cabezonas
3 tomates maduros pelados
2 ramitos de cilantro
Especias al gusto: paprika, curry, pimienta
sal

Preparación:
Retirar el cartílago que pueda traer el tollo. Colocarlo en una olla grande y profunda con abundante agua y cocinarlo hasta su punto de ebullición, una vez suceda esto, cambiar el agua y volver a cocinar hasta que éste este por desbaratarse. Retirar el agua y desmenuzar el tollo.

Aparte, picar en cubos pequeños la cebolla y el tomate, picar finamente el cilantro.

En una sartén u olla profunda, sofreir los ajos machacados sin dejar que se doren, agregar la cebolla y sofreir durante 1 minuto, adicionar los tomates, dejando que se cocinen por 3 minutos, agregar el cilantro, el zumo del limón y el tollo desmenuzado, sal y especias al gusto. Cocinar a fuego medio bajo, tapado y por alrededor de 15 a 20 minutos.

Servir el cazón acompañado de tostones o tajadas finas de plátano verde y ensalada fresca (variedad de lechugas, tomates secos, yerbabuena, queso feta, aceitunas negras, pulpo o palmitos, aceite de oliva y vinagre balsámico).

Les cuento que serví a todos los comensales, quienes quedaron fascinados con el plato, entre aquellos, mi madre, que al igual que yo, estaba reacia, yo me senté de últimas y acabé chupándome los dedos. Ya me he vuelto experta y lo he preparado 3 veces. Mi madre, me robó la receta.

Amiga veneca, gracias por aportar tus dotes culinarios en mi cocina, de verdad me divierto mucho aprendiendo, experimentando y sobretodo, C O M I E N D O!